El lago de Ginebra se extiende de Ginebra a Villeneuve en una media luna de 73 kilómetros. Un día perfecto en el lago es el raro itinerario que combina ejercicio, gastronomía y turismo sin que nunca se sienta apresurado.
Embarque en un clásico yate a motor en el Quai du Mont-Blanc a las 10:00. Travesía hasta Yvoire, en la orilla francesa, para una hora de paseo por el pueblo medieval, con el capitán en espera para la travesía de regreso.
El circuito clásico
A mediodía, transbordo a una embarcación de día más rápida para el recorrido hacia el este por las terrazas de Lavaux, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO — el único tramo de viñedos en producción inscrito en un gran lago.
Tarde en el Château de Chillon por vía acuática — mucho más evocador que por carretera. Recorrido de regreso a Ginebra por Vevey y Lausanne-Ouchy si el viento lo permite.
Qué beber, y dónde
A bordo, un blanco de Lavaux de las mismas cepas junto a las que ha estado navegando. En concreto, un Saint-Saphorin o un Chasselas de un productor de viñedo único. El chef lo maridará con el plato del almuerzo.
Atardecer en La Réserve, en Bellevue, si regresa antes de las 19:30, o en Les Trois Couronnes, en Vevey, si se queda en el este. Ambos son con cita previa a través de nuestra mesa de conserjería.
El círculo íntimo
La carta discreta
Una vez al mes, una breve carta de nuestra conserjería: nuevos destinos, oportunidades fuera de temporada e itinerarios que de otro modo reservaríamos a clientes habituales. Sin marketing, sin ruido, jamás.
La alternativa para cualquier clima
Si el lago está demasiado ventoso para una travesía agradable, trasladamos al cliente a un Mercedes-Maybach y seguimos la carretera de Lavaux desde Lutry hasta Vevey, con paradas en Lutry, Cully y Saint-Saphorin para catas.
La jornada termina, con cualquier clima, en el Beau-Rivage de Ginebra o en el Beau-Rivage Palace de Lausana. Ambos están a menos de veinte minutos de la orilla del lago con chófer.

