Zurich funciona con un reloj medido en intervalos de quince minutos. Una jornada de banca bien ejecutada abandona la ciudad a las 18:00 con cada reunión concluida, cada documento firmado y el principal de vuelta en el Dolder para una cena sin prisas.
Llegada a ZRH o al FBO. Maybach hasta la Bahnhofstrasse, a diez minutos de cualquiera de los dos. Primera reunión a las 09:30 — el chófer espera en la entrada del banco durante toda su duración.
La secuencia matinal
Segundo banco a las 11:00 — cinco minutos en coche, por la Bahnhofquai si el horario aprieta, o por la Limmatquai si el principal prefiere echar un vistazo al Grossmünster.
Almuerzo en el Kronenhalle, a las 12:45. Reservado a través de nuestro conserje — el Bündnerfleisch es innegociable, el Saint-Pierre está en temporada la mayor parte del año.
Opciones para la tarde
Dos caminos. Para el principal que vino a hacer transacciones: tercer y cuarto banco a las 14:30 y las 16:00. El chófer sortea las obras de la Bahnhofstrasse sin que el principal lo note.
Para el principal que vino en parte por placer: una visita privada a Patek Philippe, o un paseo por el Lindenhof, o una visita a la galería privada de Bruno Bischofberger. El chófer está a una llamada de distancia.
El círculo íntimo
La carta discreta
Una vez al mes, una breve carta de nuestra conserjería: nuevos destinos, oportunidades fuera de temporada e itinerarios que de otro modo reservaríamos a clientes habituales. Sin marketing, sin ruido, jamás.
La tarde-noche, y la salida discreta
Regreso al Dolder Grand a las 17:30. Cita en el spa si el principal vuela durante la noche; restaurante de Heiko Nieder si el principal se queda. El coche queda en espera ante una salida no programada hasta medianoche.
La mañana siguiente es bien una salida desde el FBO de ZRH a las 06:00, bien un relevo de 50 minutos en helicóptero hasta St. Moritz. Ambos quedan preconfirmados en el momento de reservar la jornada de banca.

